jueves, 26 de septiembre de 2013

DEVOCIÓN EN LA DISTANCIA. Pepe Lasala.

Ni que decir tiene, que muchas de las Imágenes de Jesús y de la Virgen representadas a lo largo de toda la geografía española, son realmente devociones populares perfectamente conocidas en lugares distintos a los de su procedencia. Así, advocaciones como “El Cachorro”, Jesús del Gran Poder, La Macarena, Jesús de Medinaceli, la Virgen del Pilar o la de Guadalupe por citar algunas, no sólo son veneradas en Sevilla, Madrid, Zaragoza o Extremadura respectivamente, sino que también reciben un “culto lejano” procedente de otras localidades bien distantes de las que son originarias. En cualquier caso, y a modo de aclaración, no hay que olvidar que Cristo sólo hay Uno, que Virgen sólo hay Una, y que lo que se representa en nuestras Imágenes Sagradas es a Él y a Ella en diferentes momentos o situaciones.


“El Cachorro” (Sevilla)

Jesús del Gran Poder (Sevilla)

La Macarena (Sevilla)

Jesús de Medinaceli (Madrid)

La Virgen del Pilar (Zaragoza)

La Virgen de Guadalupe (Extremadura)


Pero hoy, el caso que nos ocupa, es el del Santísimo Cristo de las Tres Caídas -a quien muchos con cariño llaman “su Moreno”-, y Nuestra Señora de la Esperanza, del popular barrio de Triana en Sevilla; dos advocaciones muy arraigadas en la ciudad hispalense, a las que rinde culto la Hermandad conocida popularmente como la de “La Esperanza de Triana” en la Capilla de los Marineros.




Triana se arrodilla al verte,
Sevilla entera te reza
a ti Virgen Marinera
¿quién pudiera más quererte?
si al navegar por el puente,
Esperanza Madre Nuestra,
tu mirada de pureza
colma de amor a tu gente.

Gente de arrabal castizo,
con corazón costalero,
que llevan a tu Moreno
con arte y con señorío,
pues tres veces ha caído
mas ahí van tus trianeros
dispuestos a recogerlo
para cruzar el Postigo.




Y hasta la Capilla de los Marineros se desplaza cada Semana Santa un grupo de zaragozanos pertenecientes a esta Hermandad, un grupo de corazones cofrades que, desde la Fe y el sentimiento, demuestran que devoción y distancia son totalmente compatibles. Diversos motivos, distintas situaciones, y épocas diferentes, hicieron que uno a uno se fueran acercando hacia Jesús Caído y su Madre de la Esperanza para quedarse junto a Ellos siempre.




Aun así, para este grupo de “maños” resulta complicado no poder participar en todos los actos que su Hermandad organiza, no estar al lado de sus hermanos en el día a día, o lo que es muy importante, no poder rezarles “cara a cara” a su Cristo y a su Virgen siempre que lo desean. Pero como la ilusión lo puede todo, se pusieron manos a la obra, y hace escasamente una semana en la Casa-Hermandad de la Humildad de Zaragoza, a quienes hay que agradecer siempre su predisposición y amabilidad, organizaron una jornada de convivencia en su propia ciudad para disfrutar de un instante de encuentro y amistad donde Ellos, a través de fotografías y vídeos, también estuvieron presentes.


La tarde vibró entre abrazos, besos y apretones de manos, entre reencuentros y presentaciones, entre sonrisas y palabras de emoción que derrochaban amistad a borbotones. Son cofrades, COFRADES DE TRIANA, rostros vivos llenos de ESPERANZA que, aun viviendo lejos de sus Titulares y de su Hermandad, con su buen hacer y a través de esta jornada de convivencia acercaron hasta la tierra del Ebro la esencia de su Cristo, de su Virgen, y del que por supuesto es su barrio.




Eran todos los que allí estaban, aunque no pudieron estar todos los que son, pero estoy seguro de que esta primera toma de contacto, es el arranque de algo muy bonito que acaba de comenzar.


Que el Santísimo Cristo de las Tres Caídas y Nuestra Señora de la Esperanza os bendigan.