ESPERANZAS DE PASIÓN - PARTE (III). GRACIA Y ESPERANZA. Pepe Lasala.



Llevas Madre en la mirada
el reflejo de una estrella,
la luz que marca el camino
de tu Señor de las Penas,
la Gracia de tu Esperanza,
la que Sevilla venera
cada Domingo de Ramos
cuando a San Roque regresas.




DE TERTULIA CON... ANTONIO NAVAS (CAPATAZ DEL MISTERIO DE JESÚS DE LA HUMILDAD DE ZARAGOZA). Pedro Guillén.

                 
                  Hoy en nuestra Tertulia, hablaremos con Antonio Navas, un cofrade nacido en tierras cordobesas, afincado en Zaragoza, y que además de ser el Presidente de la Casa de Andalucía en la ciudad del Ebro, es Capataz del Misterio de Jesús de la Humildad.

Foto: Omar Millastre

 
Para comenzar Antonio, ¿a qué Hermandades perteneces?
En Zaragoza a la Humildad desde sus inicios,  en Sevilla a la Esperanza de Triana.

¿Cómo llegas a la Hermandad de la Humildad?
Bueno, creo que lo he contado varias veces. Un buen día, hace mucho tiempo, llegan a la Casa de Andalucía un reducido grupo de jóvenes Zaragozanos con el embrión de unos estatutos de cofradía de estilo andaluz. Eran los Estatutos de “Jesús ante Caifás” (como sabéis, la Humildad es una refundación de Caifás), sin dudarlo me apunté.  Desde ese momento a trabajar y colaborar con ella, y aquí seguimos.

¿Qué cargo desempeñas en la Junta de Gobierno?
He desempeñado varios a lo largo del tiempo, pero en la actualidad, Capataz de  la Cuadrilla de Costaleros de Nuestro Señor Jesús de la Humildad, cargo que no está dentro de la Junta de Gobierno.

Fuiste uno de los fundadores de la cuadrilla de hermanos costaleros de la Humildad, ¿cómo fue aquella experiencia?
Estresante y difícil, fue todo un reto,  mucho trabajo, preocupación y  noches de insomnio,  pero al final muy gratificante, no lo cambiaría por nada.

Tras salir tanto de nazareno como de costalero, si es el caso, decides coger el martillo, ¿qué te lleva a tomar tal determinación?
En esta hermandad, he salido de nazareno, he portado el Estandarte, la Cruz de guía, un Farol, una vela, he llevado el paso de la Virgen con ruedas, el del Cristo…… Siempre digo que un hermano debe estar en una cofradía para trabajar por ella y por sus hermanos allí donde las circunstancias  lo requieran, refiriéndonos a la pregunta concreta, el mes de noviembre del año 1.987 nos reunimos un grupo de hermanos con  la intención de formar una cuadrilla de costaleros, esa reunión la preside Ana Martínez, a la sazón Hermana Mayor en ese momento y ella me encarga ponerme al frente de semejante proyecto.

¿Qué Pasos mandas en la actualidad y desde qué año?
El de Nuestro Señor Jesús de la Humildad desde la primera Salida a costal.

Has vivido salidas extraordinarias por motivos diversos como Coronaciones, Aniversarios, etc., ¿puedes decirnos cuáles?
En esta tierra no es frecuente realizar Salidas Extraordinarias, pero afortunadamente en Nuestra Hermandad he vivido las dos salidas que se han hecho con motivo del 10º Aniversario de la Cuadrilla de Costaleros, una con el Cristo y al año siguiente con la Virgen, las dos llenas de emoción y de sentimiento religioso.

¿Cómo ves actualmente el mundo del costal?
En Zaragoza, parece que últimamente se nota un movimiento de gente joven hermanos de distintas cofradías que les atrae  este mundillo, pero sigue siendo  difícil y complicado formar una buena cuadrilla,  desde aquí animo a vivir esa experiencia, nuestros titulares deben ser llevados con el esfuerzo y corazón de sus hermanos, sea a costal o varal.


Foto: Omar Millastre.

¿Qué condiciones debe de tener un buen costalero?
En primer lugar debe de ser un buen hermano y tener voluntad, trabajar codo con codo con toda la cuadrilla,  luego tener unas mínimas condiciones físicas que le permitan aguantar  un esfuerzo medio durante las horas de procesión.  Puede más el que quiere, que el que realmente aparenta ser un "musculitos" y luego no sabe sufrir un poco junto a sus compañeros de cuadrilla. La satisfacción supera con creces el sufrimiento.

¿Qué número de ensayos suele realizar la cuadrilla?
Nosotros hacemos unos cinco o seis ensayos, si  se hacen con seriedad, y con toda la cuadrilla suele ser suficiente, pero hay que tomárselo en serio y no faltar a los mismos. 

A los hombres de tus cuadrillas, ¿sueles darles alguna indicación respecto a descanso, alimentación, etc., para el día de la Estación de Penitencia?
Que estén relajados, que la comida del día sea a base de hidratos de carbono, pan, cereales, pasta,  arroz…  y sobre todo,  que la noche anterior descansen  y no beban.

¿De qué forma organizas los relevos?
Bueno, no suele ser muy difícil, porque lamentablemente la cuadrilla no es lo suficientemente amplia como para poder hacer muchos relevos, aun así con lo que hay suelo procurar que todos los costaleros tengan al menos un par de relevos de unos quince o veinte minutos. Lo ideal sería tener dos cuadrillas o al menos un par de costaleros fuera por trabajadera, vamos a ver si lo conseguimos.

Entiendo que la experiencia de ponerse delante de un Paso y encontrarte de frente con tu Titular tiene que ser impresionante, ¿qué sientes en ese momento?
En el primer golpe de martillo, con los Costaleros preparados debajo y mirando a la cara  a mi Cristo, tengo que hacer un esfuerzo impresionante para no venirme abajo, la emoción me embarga, las lágrimas fluyen y con dificultad intento articular las primeras palabras de ánimo a los costaleros junto a la llamada correspondiente, un momento difícil de describir con palabras,  yo se que mis lágrimas no se derraman solas, debajo del Paso hay muchas, también en todo el resto de los hermanos,  Cielo y Tierra  unidos en un instante impresionante.

Con tantos años de experiencia en nuestras Cofradías, seguramente te habrán ocurrido multitud de anécdotas, ¿puedes contarnos alguna?
La verdad que hay muchas, desde el primer año Viernes de Dolores con Caifás, que el párroco de Santiago no nos quería  abrir la puerta para realizar la salida del Vía Crucis, hasta los primeros años de la Cuadrilla de Costaleros que llegó a preguntarme una señora en la procesión que si los costaleros lo habíamos traído de Andalucía.



¿

EL CIELO LLORÓ EN ZARAGOZA. Maite Cebollada.

              Era Miércoles Santo, las 9 y media, los cofrades de la Hermandad estábamos ya nerviosos dentro de San Cayetano, se abrieron las puertas y empezamos a salir a la calle, como  siempre lentamente, con respeto, y en un conmovedor silencio del que sólo surge el sonido acompasado de los tambores, tocando para Ella. Siempre me sobrecoge el discurrir de nuestra Hermandad por las calles de Zaragoza, todos de negro y plata, llevando a Nuestra Madre Dolorosa hacia el Encuentro con su Hijo Camino del Calvario en la plaza del Pilar, tanto dolor se agolpa en ese corazón de Madre que, mientras caminamos marcados por nuestras marchas lentas de tambor, parece que ralentizamos el paso para que ese momento no llegue nunca, ese terrible momento en el que Ella encuentra a su Hijo doblado ante esa pesada Cruz.



              Este año para mi era un año especial, era mi último año dentro de la sección de tambores. Ya pesan mucho 20 años de timbal tocando para mi Virgen, tocaba ya ver la procesión de otra manera, desde otra perspectiva. Para los que no sois de Zaragoza, quizá esto sea difícil de entender, pero para uno de aquí la Oración que se vive tras un instrumento durante la procesión es diferente, el sacrificio de tantos ensayos, de tantos preparativos  de lucir esas marchas en la calle, de una marcha bien tocada, de  una marcha bien acompasada, es  una sensación reconfortante.






Por eso, este año más que nunca, iba atenta a las marchas disfrutando el momento, y de repente, contra todo pronóstico, el cielo se abrió y empezó a llover sobre nosotros, una lluvia fuerte que en 20 minutos nos calo hasta los huesos. Gracias a Dios, se pudo cubrir la Imagen y no sufrió ningún desperfecto, y pudimos meternos en La Catedral del Salvador. Ella nunca había estado allí, el entorno era privilegiado La Dolorosa entraba en la Catedral. Era un imagen diferente, un montón de cofrades deambulando por las naves de la Catedral empapados en agua, con los terciopelos de sus terceroles escurriendo gotas, los instrumentos abandonados todos en una esquina, jóvenes llorando por la frustración de una procesión inacabada, abrazos  de hermanos que repetían otro año mas sin terminar, y de repente, Ella entro por la puerta y todo quedó en silencio, un silencio que se podía cortar, un montón de “chipiadas cabezas” se volvieron hacia Ella, retiraron el plástico que le cubría y allí apareció radiante y sonriente como diciendo: “no os preocupéis estoy bien”, era como si nos dijera , al menos a mi, que había tanto dolor en su corazón que no podía volver a ver a su Hijo en esa tesitura, no podía soportar otro encuentro doloroso, que prefería descansar en La Catedral, Él lo entendería.  Por eso sonreía, por eso esos ojos cubiertos de lágrimas nos miraban a todos como diciéndonos: “¿No os dais cuenta de que vosotros sois Él?; acompañadme en este descanso y mañana iremos a buscarlo.”




Así fue, al día siguiente  a primera hora de la mañana, acompañados por un silencio emocionado y sobrecogedor, unos 100 hermanos, acompañamos a nuestra Virgen sin tambores, sin casi gente en las calles, “en familia”. Sobrecogía ver a los empleados de la limpieza quitarse sus gorras al paso de la comitiva, fue un traslado corto pero ¡tan bonito!… Sólo Ella y nosotros , sin pompas ni boatos, sólo los cercanos.
Y como Ella esperaba, cuando llegamos a la puerta de San Cayetano allí estaba Él bajo su Cruz, esperándola como todos los años.

Cuando ya nos íbamos de la Iglesia, me volví a mirarla y comprendí esa sonrisa que me estaba diciendo : “A partir de hoy así van a ser todas tus procesiones, ya no hay mas instrumento, vamos a disfrutar del silencio entre tú y Yo de camino hacia el Calvario”.