EL SANTUARIO DE LOS GITANOS. Pepe Lasala.

Hoy en nuestra Tertulia, nos acercaremos hasta la Hermandad de “Los Gitanos” de Sevilla, concretamente a su Santuario, un Templo construido sobre la antigua Iglesia del Convento del Valle, y en el que la devoción, el sentimiento y la belleza brillan con luz propia.




Adentrándonos en el Templo y llegando hasta su Altar, podemos venerar las dos Imágenes con las que la Cofradía procesiona en la madrugada del Viernes Santo, Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias Coronada. Dos devociones populares de la raza calé y del pueblo sevillano a las que jamás les faltan rezos, pétalos de flor, o la visita de sus fieles. ¿Os apetece pasar?




Ahora si os parece, vamos a ver el Santuario en su total perspectiva, para poder llegar a todos los rincones y apreciar las otras Imágenes que allí se contemplan, como la Virgen del Valle, San Juan Evangelista, Santa Angela de la Cruz o el Beato Ceferino Giménez. Este último, conocido como “El Pelé”, quien ha sido el primer Gitano “subido” a los Altares, posee una historia muy bonita llena de Fe y religiosidad. Un hombre bueno que ayudó a todo aquel que lo necesitó y disfrutó leyendo pasajes de la Biblia a los niños. Fue detenido en Barbastro (Huesca) en el año 1.936 por ayudar a un sacerdote; cuando lo tomaron preso, observaron que portaba un Rosario, y le ofrecieron la libertad si se desprendía de él, a lo cuál se negó, siendo fusilado a los pocos días 




Bueno, pues ya hemos terminado nuestra visita, la cuál recomiendo con creces a quien tenga la ocasión de realizarla, pues merece la pena llegar a este lugar de recogimiento, paz y oración, para quedarse un ratito en silencio.

Ahora ya, vamos a ir saliendo hacia la puerta. Espero que hayáis disfrutado.


LA SOLEDAD DE SAN BUENAVENTURA. Pepe Lasala.


Hoy en nuestra Tertulia, vamos a ver pasar una Cofradía donde el blanco inmaculado de las túnicas de los nazarenos enlaza en armonía con el negro luto de sus capirotes, impregnándose en su conjunto de un brillo especial al paso de la Imagen que se venera, la Virgen de la Soledad. Sí, la Hermandad de la Soledad de San Buenaventura, la que cada Viernes Santo sale por las calles de Sevilla con María al pie de una Cruz ya vacía, que quedó perfectamente grabada como el mayor símbolo de la cristiandad. Tan sólo las escaleras y el sudario que sirvieron a Nicodemo y José de Arimatea para descender al Señor, siguen allí presentes.




Es Viernes Santo, el azahar ya no está fresco y la tarde sevillana nos dice que todo se ha consumado… Jesús ha muerto. Desde el convento de San Buenaventura, llega su Madre con el rostro empañado por las secuelas de la pasión; lágrimas de amor, tristeza y soledad, envuelven las mejillas de la más pura de las mujeres. Y ahí están sus cofrades, los ojos de su esperanza, los que la acompañan paso a paso hacia la Catedral aliviando el camino de sus siete angustias al compás de la marcha “Soledad Franciscana”.  Entre incienso, cera y flores, arropan a la Madre entre las madres formando un solo corazón que aguante ese “quejío” que al tercer día se hará ilusión.