jueves, 30 de septiembre de 2010

A MI VIRGEN DEL PILAR. Pepe Lasala.

Foto: Pepe Lasala

Desde el Puente de Santiago
se ve a una Mujer hermosa,
sobre las aguas del Ebro
con su Niño y su Corona,
que vino aquel Dos de Enero
a quedarse en Zaragoza
p’a bendecir esta Tierra
¡Bendita sea la hora!

En la Torre del Pilar
suena la Jaculatoria,
son tus Infanticos Madre
que te cantan de hora en hora,
ellos a quien tanto quieres
 que por la noche Tú arropas,
y en tu Columna Sagrada
te veneran y te adoran

Patrona en la Hispanidad,
corazón de Zaragoza,
Madre de todos los maños
que rezan cantando Jotas,
más cada Doce de Octubre
tu manto tejen con rosas
y te dicen con piropos
 ¡ERES BATURRA Y PRECIOSA!

PEPE LASALA




CUENTOS DE SEMANA SANTA: "LA NUEVA". Luis Segura Rodríguez.

                                                                      Foto: usuarios.multimania.es

El capítulo de Hermanos Receptores, de la Hermandad de la Sangre de Cristo, aprobó que se fabricaran las nuevas medallas para cada uno de los Hermanos, ya que las que portaban en la actualidad, no eran completamente iguales. Con el paso de los años se habían confeccionado en distintas épocas, no siendo iguales los tonos de su esmalte. Se decidió fabricar todas nuevas, iguales y numeradas del uno al cincuenta.
Lo que nunca pensaron los Hermanos, es que esta decisión pudiera crear historias como la que a continuación se cuenta…



            Abrió la cajita forrada en su interior de fieltro blanco, él la extrajo con su mano derecha, la observó durante un momento… le dio la vuelta y la colocó con mimo nuevamente en la cajita. La cerró y la introdujo en su bolsillo, una vez en la oscuridad del interior, ella pensó que por primera vez había conocido a un amigo. Aquella sonrisa, aquellos ojos grandes que la habían mirado con cierta expresión de complicidad, a partir de entonces compartirían grandes momentos.
         Tras un corto viaje, llegaron a casa.
         Por segunda vez la cajita se abrió y allí estaba, él.
la cogió y con cuidado le colocó en su anilla, un cordón morado, rematado con hilo de oro. a ella le resultó un tanto sobrio, ya que durante unos días convivió en un cajón junto a unas condecoraciones militares, las cuales le provocaban cierta envidia, aquello no tenía el colorido de sus cintas y pasadores, pero la verdad es que bien mirado, aquel cordón le quedaba perfecto. Él, la depositó en una vitrina y cerró la puerta de cristal, tras unos instantes se oyeron unos pasos alejándose de la habitación…
-¡Eh, tú!  ¿Tú eres,  LA NUEVA” ?
-¿Quién… yo?
-Por supuesto, ¿Quién, si no?
-Sí, creo que sí… Nunca había estado aquí, así que debo ser yo.
-¿Vas a jugar, en algún equipo?
-Que yo sepa, no. ¿Por?
-Lo decía, por que como tienes un número en la espalda.
-Sí, me lo pusieron al fabricarme, ¿Tú, no lo tienes?
-¡Pues, no! ni falta me hace y más ahora que me he jubilado.
-Perdona, no te quería molestar.
-Bueno, bueno. Que sepas, ¡Que la veterana soy yo!
-Vale, no te ofendas.
-Él, ya me dijo que ibas a venir, pero no te esperaba tan pronto. Esto tarde o temprano tenía que ocurrir.
-No se, a mí nadie me ha explicado nada.
-¿Para que te crees, que estoy aquí? ¿Para acumular polvo y que los Sábados me
pasen el plumero? Te voy a explicar todo lo que sé y te ayudaré en lo que pueda. ¡Vamos! lo que siempre nos toca hacer, a los mayores.
         -Gracias. Me tranquiliza saberlo. Por cierto, ¿Quién soy?
         -Nosotras, somos medallas de la “ Hermandad de la Sangre de Cristo.” Él, es el Hno. al que hemos sido asignadas.
         -¿Tú llevas mucho tiempo con Él ?
         -La verdad, es que he perdido la cuenta, ésta memoria mía, me mata. Anteriormente estuve muchos años con otro Hno. hasta que un día fue, “ EL PRIMERO DE LOS PRESENTES ”.
         -¿Cómo?                                                                                                                                     
         -Nada, nada. Cosas mías. Bueno, cómo te contaba, estuve un tiempo guardada en un cajón y un buen día me sacaron y me colgaron en el cuello de éste Hno.  Luego, me vine a vivir con Él. ¿Tú has estado ya, colgada de su cuello?
         -No. Todavía, no.
         -No sabes, lo que te pierdes. Algunas veces se está muy tranquila reposando  sobre su pecho, sintiendo las cosquillas del terciopelo del hábito. Aunque,  otras se pasa un frío, que pela. Espero que no te marees.
         -¿Por qué, lo dices?
         -por que hay años que durante la procesión, Él, va de aquí para allá y tú, te balancearás de un lado a otro sin cesar. Con el tiempo te acostumbrarás.
         -Parece divertido.
         -Eso, sí. Pero no te creas que todo es pasear. Los Hnos. de vez en cuando, entran de guardia y entonces tú irás con Él y …
Se quedaron hablando en el interior de su vitrina. La veterana instruyó sobre todo lo necesario a la recién llegada; Una vez al mes, salía de casa y veía a sus hermanas en una misa. Cuando finalizó los Hermanos se colocaron delante de una capilla, en la que había un Sr. en una cama, parecía dormido, pero estaba muy triste, su rostro reflejaba dolor y pena, pero a la vez trasmitía una gran sensación de paz. Junto con los Hermanos un sacerdote rezaba por muchas cosas, incluso por “ EL PRIMERO QUE FALLEZCA DE LOS PRESENTES”. Ella comprendió lo que le había sucedido al anterior Hno. de su veterana compañera.
Fue pasando el tiempo…
Llegó el día en el que el Hermano entró de guardia, fue una semana dura, con bastantes servicios. Ella pegada al pecho de su amigo, muy cerquita de su corazón, se dio cuenta de cómo a Él, le dolía lo que juntos aquellos días vivían, algunas veces la cogía con su mano y la apretaba como si le quisiera decir algo. Ella poco a poco, lo fue superando con la ayuda de su hermana veterana.
Un día, Él, entró en la habitación. Frente a la vitrina colgó el hábito de la Hermandad, limpió con esmero la hebilla del ceñidor. Colocó al lado, unos guantes negros de piel, junto con el tercerol y salió de la habitación…
-¡Mira el calendario!  ¿Ves que día es hoy?
-Sí, viernes. Está, de color rojo.  ¿Es hoy…?
-Hoy, es. ¡El gran día! No pierdas detalle y disfruta. A partir de hoy ya no serás la misma…
Él, regresó a la habitación, recogió el hábito con el tercerol y los guantes. Abrió la vitrina y cogió su nueva medalla. Cuando cerraba la puerta de cristal, se quedó mirando a su antigua medalla y (cómo si pudiera entenderle) le dijo: “Amiga, éste año no te toca. Descansa, te lo mereces.” Cerró la puerta y se marchó a la calle.
Aunque era a mediados de Abril, aquella no parecía una típica tarde de primavera, el aroma profundo y gris del incienso predominaba en el ambiente.
La procesión del “ SANTO ENTIERRO ” discurría por las calles de Zaragoza, desde hacía unas horas. Tiempo en el cual ella, colgada de su cuello, tras ver diferentes imágenes de CRISTO (Triunfal, Maestro, Prendido, Atado, Flagelado, Crucificado, Muerto) comprendió su configuración, su esencia, lo que simbolizaba y representaba (Cruz, Calvario, Corona de espinas, Sudario, Lanza, etc.)
La tarde dio paso a la noche y ésta con su oscuro manto lo cubrió todo. La procesión, llegaba a su fin. Una vez colocados en la plaza, comenzaron los acordes del Himno Nacional; La imponente “Cama de Nuestro Señor”, llegó a su altura. Él, fijó la mirada en aquel rostro abatido. la ligera brisa, movía sus cabellos, sus ojos no tenían vida. Una vez más, con su muerte nos estaba enseñando a vivir.
Recapituló aquel último año, como solía hacer mirando a su CRISTO y las lágrimas recorrieron sus mejillas. En sí, no era una oración, pero que mejor plegaria, que aquella imagen. Aquel momento en el cual, Él, siempre se había sentido cara a cara con DIOS…
Una de las lágrimas cayó sobre su medalla.
aquella noche de primavera, dejó de ser    LA NUEVA “.



LUIS SEGURA RODRIGUEZ

PROCESION EXTRAORDINARIA DE LA ESTRELLA. Daniel Figueras.

Foto: Pepe Lasala


Bueno, creo que ya es hora de contar ésto:
Hace una semana yo me encontraba en Sevilla comiéndome un bocadillo y esperando en la habitación de mi hotel hasta que fuese la hora de irme a Triana para ver procesionar a La Estrella.
Tenía nervios, era la primera salida extraordinaria que veía (muchos os reiréis pero para mi era emocionante). Llegó la hora, a eso de las cinco y media. Salí con mi amigo Omar de nuestra habitación y nos dirigimos a Triana. Los dos al cruzar el puente nos santiguamos como buenos trianeros. A eso de las seis llegamos a la capilla de La Estrella y nos colocamos justo enfrente (donde hay un kiosco pequeñito) y nos dijimos el uno al otro: por fin.
Algo mas tarde llego nuestro amigo Mario, el cuál había hecho un largo trayecto en autobús para llegar a Sevilla; imaginaros, Zaragoza- Madrid y Madrid-Sevilla.
A las siete y media se abrió la puerta de la capilla y empezó a salir el extenso cortejo que precedía a La Estrella. Acabamos de verla salir y nos fuimos a la Capilla de los Marineros. Quién me iba a decir a mi que allí un tiempo mas tarde iba a vivir el mejor momento como cofrade sevillano de toda mi corta trayectoria como tal. Pasaban los minutos y ya se empezaba a oír a la banda de Presentación al Pueblo de Dos Hermanas.
Tardaron bastante, pero daba igual, teníamos un sitio de lujo enfrente de la puerta. Y por fin llego Ella... toda la calle abarrotada como si de una Madrugá se tratase y, de repente, la banda de la Oliva de Salteras empezó a tocar la Salve Marinera y ahí estaba el gran momento de la noche en mi elección, toda la calle cantando al unísono y yo también entonaba esa gran canción; fué algo inexplicable. Ese fué mi mejor momento como cofrade, el cuál decía antes. Después nos fuimos a cenar algo rapidito en la otra orilla del río para volver con la Reina de San Jacinto. Antes de que el palio entrase en la calle Castilla, lo habíamos cogido y fuimos cangrejeando con él hasta la capilla de La O.
Una vez allí, nos adelantamos y fuimos a San Jacinto, nos compramos algo para comer y fuimos a buscar a la banda de Presentación con la cual fuimos hasta el Altozano donde volvimos a esperar a la Estella para ir cangrejeando con ella hasta el final.
En estas líneas, he intentado resumir una gran experiencia: Dios te salve Estrella y bendice a todos tus hijos y a todos los trianeros.


DANIEL FIGUERAS

DIARIO COFRADE "SEMANA DE PASION". Maite Cebollada.

Foto: Conchita Estéban


Es dificil poder resumir en solo unas lineas, todo lo acontecido en esta Semana de Pasion, han sido tantas vivencias, tantos sentimientos, tanto en tan poco tiempo..., como explicaros lo que senti cuando entrando en la capilla de la Esperanza, vi a mi Trianera y a Mi Moreno alli, esperándome. Qué guapos estaban; algo me subió desde la planta de mis pies, y me hizo un nudo en la garganta, solo pude decirles ya estoy aqui, ya he llegado, con todas mis cargas a la espalda, con todos mis sufrimientos, con todos mis anhelos, mis preocupaciones y mis esperanzas, y senti algo tan especial, senti que mi padre estaba con ellos, cuidando de mi, como siempre, consolándome y empujándome hacia adelante.

Pero no solo han sido ellos, ha sido cada "chicotá" , cada "revirá", cada esquina... cada momento. Ese escalofrio que sientes cuando después de haber estado en el besamanos de Jesús del Gran Poder , lo ves entrando en la Plaza del Duque, léntamente , !Pero si parece que va andando sólo!, y piensas en los pies de esos costaleros que tienen que ir arrastras para que no se note que se mueven, parece que no les pese.

Y las caras de dolor de las Señoras, da igual el nombre, Hiniesta, Estrella, Soledad, Carmen..... paseando solemnes por las calles de esa Sevilla que huele a incienso y azahar, paseando ese dolor de Madre, ese dolor inmenso que te trasmiten cada vez que las miras a los ojos y sabes... que sufren por ti, que tus lágrimas son sus lágrimas, que tu dolor es su dolor, y que tambien tus alegrias son sus alegrias y cuando tú te acercas y le cuentas por qué eres feliz, fijaros bien y las vereis como sonrien.

Y qué tristeza sientes cuando las ves alejarse por la calle, cuando miras la trasera del paso y la ves que se va léntamente, cuando oyes en la lejania el sonido de la banda que se marcha detras del paso, a recogerse, porque en Sevilla los pasos se recogen; qué bonito suena, es como si los arroparamos cuando vuelven a entrar en su capilla.
Porque ellos te esperan. No olvidaré a ese Cachorro esperándonos, recostado sobre su Cruz y acogiéndonos con sus brazos abiertos, recogiendo nuestras peticiones, nuestros anhelos para el próximo año y trasmitiéndonos todo el Amor que nos tiene.

Me gustaria poderos transmitir en palabras lo que se siente cuando acompañas a un amigo en su Estación de Penitencia. Aqui nos suena extraño. Al principio, cuando Pepe nos decia que nos acercáramos nos quedábamos atras, pero poco a poco fuimos caminando junto a él, compartiendo su cansancio, sus ganas de llegar y a la vez su tristeza por que se acababa. Al mismo tiempo, según iba caminando la Cruz de Guia, adentrándose en el Puente de Triana o en la calle Castilla, se iban apagando las luces como si se fuera preparando el paso, para que El Señor de Triana se adentrara en la tristeza de su expiración, y el silencio sepulcral le iba acompañando, no se oia ni un alma, solo los acordes de la banda que lo acompañaban. Fué impresionante y gratificante el poder terminar el camino contigo Pepe, gracias por compartirlo con nosotros.

Qué deciros de esa camaraderia cofrade, esas Cruzcampo en la calle Betis, esos montaditos de pringá en la bodeguita de Santa Ana, esas copas y esas risas en Garlochi, y esos atracones de patatas y de lo que nos echaran en el salon de la calle Rioja, sede por supuesto de la Cruz Arbórea; cuánto os echamos de menos a todos. Cada dia me doy mas cuenta que esto es ser Hermandad y ser Cofradia.

Y con todo ésto esperaremos con mucha ilusión y muchas ganas la Semana Santa del 2012, a ver si Dios quiere que estemos más en Sevilla sintiendo todo lo que os he intentado trasmitir.

MAITE CEBOLLADA

TUS DOS VIRGENES. Beatriz Figueras.

Foto: fotolog.com

Foto: Conchita Estéban


Tus dos Virgenes
tus dos esperanzas
tus dos hijos
que contemplan tu templanza.

Como tu les enseñaste
a amar la Semana Santa
igual que te enseño tu padre
de Domingo de Ramos a Lunes de Pascua.

Zaragoza y Sevilla
Esperanza y Dolorosa
El mismo hueco hay en tu alma
para tan diferentes cosas.

Dos Semanas Santas por vivir
a la vera del Ebro y del Guadalquivir
con toda tu familia
pasando una semana tan feliz.

Ansiosos por tu Cofradia ver pasar
y a ti las gracias dar
por tantos momentos e ilusiones
 que juntos les has hecho pasar.

BEATRIZ FIGUERAS

CARTA DE UN COFRADE EN LA DISTANCIA. Pepe Lasala.


Foto: Conchita Estéban


Queridos amigos:

Me dirijo a vosotros para contaros mi “experiencia cofrade” desde la ciudad de la Pilarica, pues me resulta especialmente gratificante poder aportar mi “granito de arena” en esta carta.

 Como bien sabéis soy de Zaragoza, y para quien no me conozca me llamo Pepe Lasala. Es cierto que me resulta muy difícil vivir tan lejos de aquello a lo que amo con todo mi corazón: mis Titulares, mi Hermandad del Cachorro, mi Sevilla Cofrade… mi Semana Santa. Puede que alguien se extrañe al leer estas frases, pero os aseguro que la devoción por mi Cachorro, por mi Señorita de Triana y por mi “Pasión Sevillana”, no entiende de kilómetros, y que ante todo me considero Cofrade Sevillano.

En cualquier caso, me resulta un gran honor contaros mis “vivencias cofrades”, las cuáles espero no os aburran demasiado.

Todo comenzó hace ya algún tiempo, el Viernes Santo de 1.982. Yo entonces era un niño. Mis padres siempre han sido grandes apasionados de la Semana Santa, sentimiento que me transmitieron y gracias a Dios, cuajó en gran medida dentro de mí. Aquel año, después de la Procesión del Santo Entierro de Zaragoza, nos dirigimos hacia la casa de mis abuelos maternos, donde conectamos el televisor para ver la Semana Santa de Sevilla. Recuerdo con gran cariño aquellas románticas retransmisiones de Televisión Española, donde las imágenes no eran de gran calidad, pero los ojos con los que las apreciábamos las convertían en perfectas. 

Por supuesto, presté gran atención a aquella televisión que para mí, por aquel entonces, era mi silla en Campana y por encima de todo mi huequecito en el Altozano para ver, por primera vez, la Imagen de mi Cristo Expirante, el reflejo en el Guadalquivir a su paso de vuelta por el Puente de Triana; mi Gitano de la Cava, mi Cachorro, quien desde entonces cogió mi mano y jamás la ha soltado, quien cada día ha permanecido a mi lado y jamás me ha abandonado, quien desde aquel instante siempre ha sido mi guía, mi Padre y mi amigo.

Aquella noche casi no pude dormir. No podía borrar de mi mente su rostro… no quería hacerlo. Él me hizo sentir a Dios más cerca, y en ese momento prometí que cuando “fuese mayor” me arrodillaría ante su Cruz;  así lo hice.

Fue un Domingo de Resurrección, acudí a su Besapies, posteriormente entré en la Casa Hermandad y comenté que quería hacerme hermano,…la ilusión brillaba en mis ojos. La verdad es que me dieron muchas facilidades, fueron de inmediato a buscar al Secretario a quien facilité mis datos. No os imagináis la alegría con la que regresé a Zaragoza. Desde aquel año acudo siempre a Sevilla durante la Semana Mayor. Posteriormente me hice mi túnica de nazareno y, cada Viernes Santo, tomo mi cirio para hacer la Estación de Penitencia con mis Titulares.

No quiero terminar sin dejar atrás los grandes amigos que he hecho en mi Hermandad, ni a los que han ido conmigo desde Zaragoza para ver mi Pasión Sevillana, ni a aquellos que jamás la han visitado pero cada Viernes Santo, desde la orilla del Ebro, permanecen pendientes del tiempo que acontece en la ciudad Hispalense; y esos buenos amigos como sois todos vosotros, que a los cofrades que nos encontramos en la diáspora, nos permitís cada día del año tener la Semana Santa en nuestros corazones.

¡Un fuerte abrazo desde la orilla del Ebro y que la Virgen del Pilar os guarde bajo su manto!

PEPE LASALA


COMIENZO DEL CURSO COFRADE. Pepe Lasala.

El pasado sábado día 11 de Septiembre, comenzó el curso cofrade para la Tertulia Cruz Arbórea, la cuál, aunque ubicada en la ciudad de Zaragoza, trata en sus reuniones mensuales aspectos relativos a la Semana Santa Hispalense. Tras rezar un Ave María a la Virgen del Pilar, advocación que preside dicha Tertulia, cofrades de diversas Hermandades como la Esperanza de Triana, el Cachorro y Columna y Azotes entre otras, trataron temas diversos como la Acción Social, las salidas extraordinarias, la música procesional o la literatura en nuestra Semana Santa. El incienso y las retransmisiones en diferido de la Madrugá, se mezclaron entre versos y relatos dedicados a Triana y a sus Hermandades.






Fotos: Pepe Lasala y Conchita Estéban