martes, 23 de agosto de 2011

TOMA TU CRUZ Y SÍGUELE. JMJ 2.011. Pepe Lasala.


Madrid se vistió de gala. Todo estaba preparado para recibir a miles y miles de corazones peregrinos que, gozosos de juventud y devoción, caminaban entrelazados en la misma dirección hacia una Jornada Mundial de la Juventud instituida por Juan Pablo II. A su vez, la capital del Reino les daba la bienvenida.


Festivales, catequesis, vigilias, adoración eucarística, vía crucis, liturgias, etc., conformaban un abanico de celebraciones que convertían a la ciudad en paraíso católico por excelencia, mientras la Diosa Cibeles, acomodaba y daba alojamiento a multitud de fieles.


               Calles, plazas y avenidas, se hicieron eco de la ilusión, la fuerza, la emoción, el carisma, la devoción y la proclamación de Fe  de unos jóvenes que ya tienen en sus manos el testigo de Esperanza de la Iglesia.



EL AMBIENTE

Resultaba realmente reconfortante pasear por Madrid y observar cómo niños, adultos y, fundamentalmente los jóvenes, mostraban su alegría reflejada en canciones, vítores y alabanzas a Dios, a la Iglesia y al Papa, mientras pintaban con los colores de sus  banderas el ambiente de la ciudad; una ciudad totalmente transformada en “Catedral de la Juventud Católica” que ha servido de vínculo para unir todos los sentimientos en un mismo camino: el camino de la JMJ.



EL VÍA CRUCIS

Todos los actos que se desarrollaron en esta JMJ gozaron de la misma belleza, emotividad y devoción, pero si hay que destacar uno de ellos, y debido al vínculo de esta Tertulia Cofrade con la Semana Santa, lo haré con el Vía Crucis, donde cada una de la Estaciones estuvo representada por un Paso de algunas localidades de nuestra España Cofrade, a través de los cuáles la Cruz, portada por jóvenes, iba avanzando en su particular rezo.


I Estación: Última cena de Jesús con sus discípulos.
Cofradía: Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Murcia).
Portaron la Cruz: jóvenes de Tierra Santa.


II Estación: El beso de Judas.
Cofradía: Fervorosa y Muy Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima del Gran Perdón (Málaga).
Portaron la cruz: jóvenes de países en los que se sufre persecución por la Fe.


III Estación: Negación de Pedro.
Cofradía: Pontificia, Real e Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús en el paso de El Prendimiento (Orihuela, Alicante).
Portaron la cruz: jóvenes de España.


IV Estación: Jesús es sentenciado a muerte.
Cofradía: Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli (Madrid).
Portaron la cruz: jóvenes de Iraq.


V Estación: Jesús carga con la Cruz.
Cofradía: Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena (Madrid).
Portaron la cruz: jóvenes de Madrid con emigrantes.


VI Estación: Jesús cae bajo el peso de la Cruz.
Cofradía: Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura (Úbeda, Jaén).
Portaron la cruz: jóvenes liberados de la droga.


VII Estación: El cirineo ayuda a llevar la Cruz.
Cofradía: Dulce Nombre de Jesús Nazareno (León).
Portaron la cruz: jóvenes marginados.


VIII Estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús.
Cofradía: Hermandad Santísimo Sacramento del Altar y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Misericordias, María Santísima de la Candelaria y Santa Mujer Verónica (Jerez de la Frontera).
Portaron la cruz: jóvenes de Albania.



IX Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.
Cofradía: Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras, María Santísima del Dulce Nombre y San Juan Evangelista (Granada).
Portaron la cruz: jóvenes de Ruanda y Burundi.


X Estación: Jesús clavado en la Cruz.
Cofradía: Cofradía de Jesús Nazareno (Zamora).
Portaron la cruz: jóvenes que sufren precariedad laboral y paro.


XI Estación: Jesús muere en la Cruz.
Cofradía: Pontificia y Real Congregación del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Ntra. Sra. de la Soledad o de Mena (Málaga).
Portaron la cruz: jóvenes con discapacidad.


XII Estación: El descendimiento.
Cofradía: Venerable Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud (Cuenca).
Portaron la cruz: jóvenes que atienden a enfermos de SIDA.


XIII Estación: Jesús en brazos de su madre.
Cofradía: Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad (Valladolid).
Portaron la cruz: jóvenes de Sudán.


XIV Estación: Jesús es colocado en el sepulcro.
Cristo Yacente Catedral de Segovia.
Portaron la cruz: jóvenes de Haití, Japón y Lorca.


Al finalizar la última Estación, Benedicto XVI dedicó una plegaria a la soledad de la Virgen María, una Virgen María que, bajo el nombre de Regla, acarició con su mirada la ilusión de quienes la contemplábamos a la vez que nos tendía su mano en señal de cariño, ofrecimiento y protección.


MADRUGÁ ESPAÑOLA

Y para momentos bellos y sobrecogedores, los vividos en esa Procesión Magna que tuvo lugar a modo de “Madrugá Española” entre Cibeles y Sol, donde el público se volcó en aplausos  dedicados a las Imágenes venidas desde diferentes puntos de nuestra geografía. Instantes preciosos envueltos de un silencio absoluto en señal de duelo al paso de Cofradías como la de Jesús Nazareno de Zamora, El Descendimiento de Cuenca o La Piedad de Valladolid, se entrelazaron con los vítores brindados al Prendimiento de Málaga, a Jesús Despojado de Granada y con esos piropos de ¡guapa, guapa y guapa! para una sevillanísima Virgen de Regla que, por unos instantes, sacó su arte de “chulapa” para pasearse… por la calle de Alcalá con la falda almidoná… al compás de sones como “Esperanza de Triana Coronada” o “Caridad del Guadalquivir”. Las lágrimas de emoción ya no pudieron aguantar cuando, cerca de las cuatro de la madrugada, apareció el Cristo de la Buena Muerte de la Congregación malagueña de Mena, fusionándose por unos minutos el público con el Tercio Legionario para entonar al unísono “El Novio de la Muerte”.

Hermosas y diferentes formas de vivir la Semana Santa unidas bajo un mismo denominador común: LA DEVOCIÓN.



DE CAMINO HACIA EL FUTURO

Y ya para terminar, tan sólo añadir que estos maravillosos momentos vividos no han acabado, sino que continuarán en el día a día de la vida, del corazón y de la Fe de cada católico a través de esta Cruz, la que ha quedado grabada en nuestra memoria, la que nos ha regalado unos días inolvidables, y a la que se abrazarán futuras generaciones a lo largo de los años para seguir a Dios y a María. Así que, tomemos carrerilla y avancemos en nuestro camino, cotejando los días con las cuentas de nuestro particular Rosario para dirigirnos en Vía Crucis hasta la próxima Estación: Río de Janeiro.