jueves, 25 de febrero de 2016

PREGON TERTULIA COFRADE CRUZ ARBOREA 2.016.

- Si subes el volumen de tu ordenador lo disfrutarás dos veces ­-

Hoy en nuestra Tertulia, queremos compartir con todos vosotros la jornada vivida el pasado fin de semana, en la que cofrades pertenecientes a hermandades de Sevilla y de Zaragoza nos unimos para celebrar el que ya ha sido el "VI Pregón de la Semana Santa Tertulia Cofrade Cruz Arbórea", el cual transcurrió junto a la "Tapa Solidaria" y "El Mercadillo Cofrade" en las instalaciones del "Grupo Aragonés el Pilar", a quienes queremos agradecer una vez más el buen hacer y el cariño que siempre muestran hacia nosotros.La finalidad del evento, como cada año, no fue otra que la de ayudar un poquito a quienes nos necesitan.

Por tanto, y con objeto de mostrar aquí todos y cada uno de los momentos vividos, vamos a repartir esta crónica en varios apartados; así que comenzamos...




Tras el café reglamentario a primera hora de la mañana, nos dirigimos hacia las instalaciones del Grupo Aragonés El Pilar, y allí comenzamos a acondicionar el lugar para el evento adecuando el decorado y comprobando el sonido de esas Sevillanas, Rumbas y Pasodobles que en unas horas se dispondrían a amenizarnos la tarde.

El rincón de "Los Miarma" iba tomando forma.




Se acercaba la hora, los nervios arremetían y el tiempo apresuraba, así que en los minutos previos al acto nos dispusimos a dejarlo todo perfectamente preparado; desde los asientos para los invitados hasta los artículos que conformarían el Mercadillo Cofrade, pasando por las tapas que faltaban por terminar. Ibamos contrarreloj, pero entre sonrisas y buen hacer la cosa quedó en un buen estado de revista.




Pasaron los minutos, los asientos se fueron llenando y el evento dio su pistoletazo de salida. Tras una Oración con presentación del acto y de la pregonera, todo comenzó a tomar color, color a Pasión, color a Semana Santa con resaltes de incienso que acarició la multitud de "sentires" de los allí presentes para transformarlos en uno sólo.




Como bien es sabido, si hay un denominador común entre los componentes de nuestra Tertulia, ese es el sentimiento, y así lo plasmó en su oratoria la persona encargada este año de anunciarnos que ya llega la Semana Santa. Ana Gómez, cofrade de la Hermandad de San Joaquín y de laVirgen de los Dolores de Zaragoza, abrió nuestros corazones para reflejar en ellos la Pasión de Cristo.

Pero, para que os hagáis una idea, a continuación plasmamos algunos fragmentos de su Pregón acompañados de varias instantáneas que, este año como novedad, guardarán relación con el texto de nuestra pregonera.

Buenas tardes a todos queridos hermanos, nos reunimos día 20 de Febrero del 2.016 a 28 días del pregón oficial de nuestra querida Semana Santa y a 29 del domingo de Ramos y el inicio de la conmemoración de la Pasión de nuestro Señor. 




Nosotros pertenecemos a ese pequeño colectivo que comenzamos los ensayos cada año ilusionados, no importa el viento ni el frío; que nos sobresaltamos con cada redoble, golpe de maza o lloro de corneta; nos emocionamos con cada levantá o izquierdo, con ese perfume glorioso de incienso al paso de cada una nuestras imágenes; y también somos a quienes se nos encogen los corazones con una simple mirada, una mirada a nuestro motor de fe y devoción, en mi caso una mirada dolorosa y piadosa.




Todo empezó cuando conocí a quien hoy es mi marido con tan solo 15 años, él es el culpable en primera instancia de que hoy este ante vosotros. Esta persona maravillosa que todo lo que toca lo convierte en alegría e ilusión, y que con su pasión y entusiasmo me fue contagiando poco a poco el sentimiento por esta semana.

Con el devenir de la vida nos desconectamos un poco, no en presencia pero si en participación, hasta que la personita más importante de nuestras vidas fue tomando forma como cofrade, no sabemos muy bien como ocurrió esto, no sé, quizás en verdad, ¿esté en la sangre?

Todos los años desde chiquitín le llevábamos a ver procesiones en su sillita, el siempre decía “yo quiero ser de la Piedad”, así todos los años, hasta que un año lo pidió muy enserio y la máquina, se puso en funcionamiento.

Y al año siguiente ¡Claro! Su padre…




Pasaron varios años y con estos varios Viernes Santos, yo los veía incorporándose al Santo Entierro desde la acera llenos de ilusión y emoción, hasta que un año pensé y  me dije “pero qué hago yo aquí fuera si lo que realmente quiero es estar ahí y vivirlo desde dentro”.

Aquel viernes cuando acabó la procesión, ya en casa tranquilos los tres, les di mi noticia “chicos el año que viene, voy a ser hermana de la Dolorosa”, la verdad que se alegraron muchísimo más de lo que me podía imaginar. Tenía claro cuál era mi Hermandad ya que siempre me había gustado y había sentido devoción por aquel rostro de tristeza, por aquella Madre que arrastraba siete dolores como puñales al ver como su Hijo moría por todo su pueblo.




Creo que en nuestra madurez como padres y como cofrades, tenemos el deber y la obligación de dar testimonio de fe para nuestros hijos, estos jóvenes creyentes que por cierto, en muchas ocasiones son amigos de los hijos de nuestros amigos y que viven esto como en su día lo vivimos nosotros. No sabéis cuánto me emociona ver esos grupos que tienen de amigos de distintas cofradías y hermandades, con el cariño y respeto que se tratan entre ellos, grupos limpios y sanos en los que no hay rivalidad, sólo hermandad.




A continuación voy a hablaros de los momentos más especiales para mí de esta semana tan entrañable, cada día tiene su esencia, su momento fundamental, su bocanada de aire expirado con un aliento de emoción y devoción, producidas por la consumación de un acto en un lugar y durante un tiempo determinado.

Domingo de Ramos, tarde de inmensa emoción, de alegría contenida, de "petalá", ¿verdad Pilar?, tarde de cornetas y tambores, de banda, para esos costaleros que por unas horas son los pies del Señor y de su Madre la del Dulce Nombre.




El Lunes Santo, por amor de madre, ese pensamiento para su Soberano a orillas del Guadalquivir al que gran devoción profesa.   




A orillas del Ebro, Nuestro Padre Jesús Nazareno vuelve como cada año a San Cayetano, tan especial fue siempre para nosotros y ahora con más razón pues un importante lazo nos une, es una tarde noche repleta de devoción de un barrio, de una ciudad…




El Martes Santo también tiene su encanto, pues en el barrio del Carmen (mi barrio), la Cofradía de la Piedad recibe al Cristo de los Transeúntes de manos de los hermanos del Santo Refugio. Momento muy especial que se da esta noche y que a mí me parece muy tierno, es el recibimiento de Nuestra Señora de la Piedad a su hijo en la puerta de San Cayetano.




Llega el Miércoles Santo, un día de serenidad, de seriedad, saber hacer, de orgullo de pertenecer a esto. Estamos todos formados en nuestra casa cuando se abren las puertas de San Cayetano y todo comienza en esta noche mágica en la que Nuestra Madre va al encuentro de su hijo lleno de Dolor, para mí es un momento de recogimiento, es un sentimiento de amor, tristeza, dolor y alegría a la vez, no sé, no lo puedo describir, creo que cada uno de vosotros cofrades me estáis entendiendo.




             Todos los Jueves Santos son tan iguales y tan distintos, en mi casa es un día de cuenta atrás hacia las 00:00 horas del Viernes Santo, preparativos de los que me tengo que encargar personalmente, porque si no puede ocurrir que el hijo salga con el hábito del padre, el padre salga con el del hijo, e incluso el hijo con el del vecino del sexto, lo digo porque esto ha sucedido. En mi reencuentro como cofrade he aprendido a poner capelinas, bonetes, peinetas y mantillas, esto último yo diría que con cierta destreza y en ocasiones en tiempo record.




El Jueves Santo a las 12:00 de la noche es momento de un vínculo muy especial, de un hijo y un padre unidos por el amor y la devoción a su Madre, La Piedad. 




Cuando en Zaragoza nuestros titulares ya están en casa, mi pensamiento, se traslada al corazón de Sevilla, a la Madrugá.




El Viernes Santo primero un buen desayuno, después hago mi turno de vela, al salir de éste la plaza está espectacular, teñida de todos y cada uno de los colores de las distintas cofradías y hermandades. Es mañana de Félix Burriel, de Miñarro, de blanco y verde. Y tocando el mediodía, mi pensamiento regresa a aquella bella Sevilla, momento en el que el Cachorro comienza su andadura desde Triana. 




La procesión del Santo Entierro siempre me ha gustado mucho, es momento de hacer balance de recordar a los que ya no están entre nosotros, yo la vivo con intensidad, y sobre todo hay dos momentos que me conmueven especialmente, uno es en la Plaza del Pilar cuando veo alejarse a la Piedad pues ahí están mis dos amores, y otro cuando ya en San Cayetano pasa el Señor de la Cama, por delante de nuestra sección, momento en el que doy gracias y le pido que nos ayude para que el próximo año siga todo igual.




Ya con las flores que arropaban a nuestras imágenes titulares, en nuestras manos, es momento de volver a casa con la sensación de todos los años, una sensación de nostalgia, una sensación de  felicidad.

Deseo desde lo más profundo de mi corazón que este año viváis un año más nuestra semana de pasión con toda la intensidad, fe, amor, recogimiento y devoción. Y sobre todo con orgullo, con el orgullo de pertenecer a esta alabada locura.




Y tras este emotivo Pregón y como viene siendo habitual, pasamos a presentar el cartel con el que nuestra Tertulia anuncia la Semana Santa, una fotografía realizada por nuestra tertuliana Maite Cebollada del Paso de Misterio de la Cofradía del Descendimiento de la Cruz y Lágrimas de Nuestra Señora de Zaragoza. Dicho cartel fue entregado a la propia cofradía, así como al "Grupo Aragonés El Pilar" en agradecimiento por cedernos sus instalaciones, y por supuesto a nuestra Pregonera.




Antes de finalizar y pasar a esas fotografías que quedarán en el recuerdo de un bonito día de convivencia, queremos un factor que debe estar presente entre los cofrades y que es la ayuda a los demás, pues sin ella no tendría sentido nuestra convicción cristiana. Por este motivo quisimos que en nuestro acto estuviese presente algo tan bonito como la CARIDAD, así que para empezar pusimos la entrada al precio de un kilo de alimentos por asistente, destinando lo recogido al Barrio de San Pablo de Zaragoza.

Por otro lado, tuvo lugar una tapa solidaria con mercadillo cofrade incluido, cuyos beneficios irán a parar al Centro San Blas de Zaragoza para los sin techo, estando presente su Presidente así como algunos de sus miembros.




La verdad es que fue un día inolvidable, una jornada en la que los cofrades confraternizamos disfrutando de momentos de auténtica amistad, y donde todo presentaba ya cierto sabor a Semana Santa.

Millones de gracias a todos los que por allí os acercasteis, y gracias también a los que aunque no pudisteis hacerlo desde la distancia estuvisteis con nosotros a través del corazón.