LA CAPILLA DE SAN ANDRES. Pepe Lasala.


Hoy en nuestra Tertulia, vamos a darnos un paseo por la sevillana calle Orfila para llegar hasta la Capilla de San Andrés, un lugar de Oración, pequeño en espacio pero inmenso en devoción. Allí habita la Hermandad del Prendimiento, conocida popularmente como la de “Los Panaderos” por la vinculación que se produce con este gremio allá por el siglo XVIII. En ella, se rinde culto al Señor del Soberano poder en su Prendimiento y a la Virgen de Regla, una advocación de María a la que muchos de vosotros conoceréis por su participación en la pasada Jornada Mundial de la Juventud, de la que se hizo eco nuestra Tertulia. Por supuesto, el Apóstol que lleva por nombre la Capilla, San Andrés, también está presente, así como el Crucificado del Perdón.

Pero como siempre digo que una imagen vale más que mil palabras, pasad conmigo, abrid el corazón y llenaros de devoción, sentimiento y pasión.




TRINIDAD SALESIANA. Pepe Lasala.


Hoy en nuestra Tertulia, vamos a continuar viendo pasar la Semana Santa de Sevilla por delante de nuestros ojos. Para ello, nos sentaremos en la Plaza de la Encarnación y esperaremos a que pase una Cofradía de un corte muy especial, la de La Trinidad. Y os preguntaréis, ¿qué tiene de especial?, ¿acaso le diferencia algo del resto? Pues sí, le caracteriza la gran cantidad de niños y jóvenes que integran sus filas, ya que se trata de una Hermandad de colegio, Los Salesianos, uno de los centros educativos con más solera de la capital hispalense.





Desde la Basílica de María Auxiliadora, la juventud cofrade de Don Bosco acompaña a sus tres Pasos hacia la Catedral en la tarde del Sábado Santo. En el primero de ellos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, confluyen en un Misterio Trinitario que parece recién nacido de las aguas del Guadalquivir: El Sagrado Decreto. Tras él, llega el Paso del Descendimiento, donde cada sevillano se transforma en José de Arimatea o en Nicodemo para bajar a Jesús de la Cruz. Finalmente, una Virgen de carita guapa, la que ejerce como Patrona de la Policía Local de la ciudad y que lleva por nombre Esperanza, viene para darnos la mano tan sólo unos instantes previos a la Resurrección.

Pero, ya no os cuento nada más, prefiero que lo veáis vosotros mismos, que lo disfrutéis, que lo palpéis, y que lo sintáis en vuestro corazón.