jueves, 24 de marzo de 2011

SENTIMIENTO Y TRABAJADERA: LOS COSTALEROS DE NUESTRA TERTULIA. PARTE (II). Pedro Guillén.


Después de veintiún años participando en mi Estación de Penitencia cada Jueves Santo, tocando uno de los instrumentos típicos de la Semana Santa aragonesa, el bombo, acompañando a mis sagrados Titulares, algo cambió mi forma de plantearme mi participación en los actos penitenciales de nuestra Semana Mayor e hizo que colgara las mazas para adoptar el costal y el cirio.


Foto: Virginia Jardiel


Ya tuve la oportunidad en su día de portar al Stmo. Cristo Atado a la Columna a hombros, pero un acto tan especial como fue la conmemoración del rescate, durante los sitios de Zaragoza, del Cristo de la Cama y poder portarlo, también a hombros, provocó en mí un sin fin de emociones y replantearme mi vida cofrade. Desde muy pequeño, quizá con tres o cuatro años, al salir del colegio, edificio contiguo a la sede donde  está entronizado este Cristo, me recogía mi madre y acudíamos a venerarlo.

Este hecho, me provocó una revolución interior, como no pensaba que pudiera ocurrir en alguien que siempre ha defendido y defiende los usos y costumbres de su tierra pero que comparte y admira los de otros lugares. Desde ese momento mi esquema de cómo era un Procesión cambió radicalmente.

Aunque sea un gran devoto de mis Titulares, tengo gran cariño y devoción al Cristo de la Cama, al Stmo. Ecce Homo, al Nazareno y a Mª. Stma. del Dulce Nombre, Palio portado por costaleros, entre otros.

En un momento dado, las palabras de mis amigos Javi y Domingo, de Javier y de otros hermanos, unos de la Hermandad de la Humildad, otros costaleros y algún capataz me animan a probar lo que es el mundo del costal y a portar una de mis imágenes más queridas.

Después de contactar con Carlos, el capataz del Palio, para comunicarle mi intención de participar como costalero en la Estación de Penitencia, todo discurrió con mucha rapidez, casi no puedes saborearlo: reunión, igualá, primer ensayo y… ya llegó, el Domingo de Ramos. Cambié el tercerol por el costal, las mazas por la faja, la cuerda de cáñamo por la zapatilla de esparto. Evolucioné hacia otra manera de vivir mi religiosidad y para poder hacerlo tuve que adoptar un oficio de hace cuatro siglos, dichosa paradoja.



Foto: Virginia Jardiel


El poder portar a María en la tierra donde se apareció en carne mortal, os puedo asegurar que es una sensación imposible de describir. La experiencia de costalero en sí misma es muy difícil de explicar, es un torbellino de sensaciones, cansancio, sudor, el poco espacio, es como una galera que aceptas voluntariamente, porque el fin, es que María acompañe a Su Hijo, y lo demás no importa.

La trabajadera es a la vez comunión y soledad. Comunión con tus compañeros de palo, compartes momentos de alegría, de apoyo, de cansancio, de emoción, mientras las trabajaderas crujen y el peso cae por derecho. También momentos de soledad que ayudan a la reflexión, a interiorizar en nuestro “yo” católico y cofrade.

Ahora recuerdo y entiendo las palabras de aquellos costaleros que me decían, respondiendo a mi curiosidad como cofrade, que el trabajo del costalero solo se entiende cuando estás ahí abajo, pendiente del martillo de tu capataz, para levantar al cielo a la Madre del Redentor.

Por todo esto, es como una llamada imposible de rechazar, y que sólo el impedimento físico puede evitar. Bendita locura esta del costal, no se imaginaban aquellos primeros costaleros del Corpus que el devenir de los siglos iba a afianzar su trabajo y dar tanto realce y esplendor a las Procesiones, especialmente en Semana Santa.


Pedro Guillén

8 comentarios:

PEPE LASALA dijo...

Preciosas vivencias y hermoso sentimiento Pedro, que se reflejan en la forma de abrirnos tu corazón cristiano, cofrade, costalero y humano. Un fuerte abrazo hermano, y gracias por formar parte de esta Tertulia.

Perchelero dijo...

Ese es sentimiento, la fe y el poderio de la gente de abajo.
Un fuerte abrazo cofrade.
Saludos

Tercio de Pinceles dijo...

Querido Pepe,

de primera mano Pedro nos cuenta sus vivencias bajo el paso. Interesante testimonio para acercarnos a un mundo de matices y mucho sentimiento.

Por cierto, tengo entendido que en los "coles" de Castilla La Mancha no se darán vacaciones de Semana Santa, sino que se llamarán de Primavera. Vamos, una cuestión política. ¿Sabes algo?. De ser así, me parece de nuevo un acoso y derribo, valga el término ganadero-taurino, a las tradiciones.

Sigue en la brecha y un abrazo,

Luis

Domingo dijo...

Hermano y amigo Pedro, has definido los sentimemos con corazon. Se la ilusion que te hacia y el como te preparaste para ello. Este año si Dios quiere iremos juntos en la Estacion de Penitencia, aunque la mia sea menos dura.
La llevaremos "al Cielo" de Zaragoza, desde La Madalena a La Seo y estaremos junto a Ella; ese es nuestro deseo.
Un abrazo hermano.

Domingo

PEPE LASALA dijo...

Amigo Tercio de Pinceles, algo he oído. En cualquier caso, para los Cristianos, entre los que nos encontramos los cofrades, siempre se llamará Semana Santa, y gracias a eso vendrán otras generaciones que al igual que hace aquí Pedro, nos contarán su sentimiento cofrade, costalero.... en resumen, el sentimiento hacia Dios y María. Otro abrazo para tí.

Maite dijo...

Eso es sentimiento ya no solo cofrade sino cristiano,da igual donde vayas haciendo la penitencia, lo importante es hacerla, un beso muy fuerte hermano

Juaninks dijo...

Cómo se nota que las cosas salen del alma... un abrazo muy fuerte a todos, hermanos

sergio dijo...

que sentimiento mas profundo amigo Pedro tus palabras me han emocionado sentimiento cofrade una cosa que se esta perdiendo con la nuevas generaciones.