viernes, 28 de enero de 2011

SENTIMIENTO Y TRABAJADERA: LOS COSTALEROS DE NUESTRA TERTULIA. PARTE (I). Domingo Figueras.

Me pides un escrito sobre el sentimiento costalero y no es fácil.

Empezaré diciéndote por qué me animé a “estar debajo”; fue una conversación con un gran amigo y cofrade sobre la “costalería” en Zaragoza, y le dije que a mí me gustaría probar, sentir, conocer, etc. Ese gran amigo, Juan de Padura, falleció y yo se lo debía.

Tras dejar los cargos en mi Hermandad y encontrarme un poco mas libre, decidí para el invierno de 2.006, presentarme a la igualá de la cuadrilla de costaleros del palio de La Virgen del Dulce Nombre, de la Cofradía de La Humildad.

Fui recibido como uno mas, nuevo pero no extraño, tenía muchos amigos y hermanos en las trabajaderas que me animaban y me enseñaban; y qué decir de los Capataces Carlos y Manuel, los contraguías Armando y Enrique y de todo el mundo en general.

Conocí y sentí momentos de camaradería en los ensayos que no había vivido en otras actividades cofrades; momentos duros cuando el Paso “cae” y sacas fuerzas en común con todos para seguir.

Mi primera Estación de Penitencia fue como un guante; la ilusión, las fuerzas de mi amigo Juan, y el ser los pies de la Señora del Dulce Nombre por sus calles de La Magdalena, me hicieron nada mas acabar, decir que no sería sólo un año.





En este primer año, aparte de la entrada en la Catedral de La Seo, una grata sorpresa preparada por mi mujer Maite, me dio fuerzas para acabar.
Cuando en un relevo dejé la trabajadera para ver la Ofrenda que hacía la Dolorosa, cuál fue mi sorpresa que los oferentes eran Daniel y Beatriz, mis hijos, vestidos de hábito y con un precioso ramo de flores para la Virgen.

He estado tan solo cuatro años emocionándome debajo de las trabajaderas. El dolor, la alegría, el sudor y el apoyo que he sentido cada ensayo, cada reunión, cada igualá, cada Estación de Penitencia, me confundían y me impedían distinguir entre la devo­ción y la afición. Pero esta claro: es DEVOCION Y AMOR.

Tras muchas y diferentes vivencias cercanas al máximo nivel cofrade de Zaragoza, descubrí el sentido de la Semana Santa y el de ser costalero a los treinta y nueve años, bajo el paso de palio de una de las Imágenes de mi devoción, y en ese mismo momento prometí que mientras pudiera, me pondría el costal y la faja de penitencia cada invierno en los ensayos, par llegar con fuerza a ese Domingo de primavera donde las calles zaragozanas esperaban a “la Morena de La Magdalena”.

He pasado por varios puestos en las trabajaderas, han sido muchas las horas de entradas y salidas, de “pasitos cortos” y mecidas, de sufrimiento y devoción, "donde se da todo a cambio de nada"; bueno, a cambio de ser los pies de Ella por las calles de Zaragoza, y a cambio de su Perdón, de su Cariño.

A través de los respiraderos el ambiente se ha intuido en la voz del capataz, al golpe del martillo las respiraciones se han contado por segundos, el reducido espacio físico ha reforzado siempre el compañerismo, ha dado tiempo a pensar en todo, a llorar, a reír y a compartir con el resto de mis hermanos de cuadrilla tanto lo bueno como lo malo de ese año. La vivencia de un costalero es totalmente diferente a la de un nazareno, sea cual fuere su sitio en el desfile procesional. A mis cuarenta y tres años, uno de los mayores orgullos de mi vida es el haber sido costalero, y no presumo de tener anchas espaldas y brazos fuertes, sino de sentir profundamente el espíri­tu de la Semana Santa desde los diez años y el de sentir una devoción Mariana que me llevó a la cuadrilla de Nuestra Señora del Dulce Nombre

Hace dos años, por motivos físicos ya sabía que no podría estar mucho más tiempo. En 2.009 las fuerzas me las dio mi padre, que desde el Cielo esperaba una levantá de mi Virgen, para fundirnos en un abrazo y ya en 2.010 tuve que cumplir una promesa que hice, y qui­siera no haber cumplido nunca, "cuando no pueda resistir una levantá a pulso y una Estación de penitencia completa” dejaré la trabajadera.

Qué suerte si seguís siendo costaleros, y podéis estar bajo sus trabajaderas, por que cada chicota tiene una recompen­sa. Aunque el premio final está en Ella, en salir y verla sonriendo, sabiendo que haces todo lo posible por llevarla tras su Hijo, al cuál, igual que a tí quiere calmar el dolor y no verte sufrir.

Y acabo diciendo: “si desde luego quieres saber lo que se siente siendo costalero, tienes que meterte debajo y ayudar al costero”.

Domingo.

8 comentarios:

PEPE LASALA dijo...

Me quedo sin palabras cuando leo cosas como ésta. Muchísimas gracias Domingo por abrirnos tu GRAN CORAZON COFRADE.

Pedro Guillén dijo...

Que gran costalero, cofrade y sobre todo persona. Un fuerte abrazo y un beso, hermano.

domingo dijo...

Gracias amigos. Son realmente sentimientos sinceros, duros a veces y gratificantes.
Ser costalero a sido un orgullo y algo que me ha marcado mucho como cofrade, cristiano y persona.
Domingo

PEPE LASALA dijo...

Gracias a tí Domingo, por abrir como te he dicho antes tu corazón. Esta Tertulia se define a sí misma por tres pilares principales que están inscritos en el encabezamiento de este blog: CORAZON, SENTIMIENTO Y AMISTAD.

Pco Reguera dijo...

Ser costalero ademas de un sentimiento devocional como dices y que has vivido, es un oficio es el saber que has realizado un trabajo digno y meritorio es el saber que has sido unos de los pocos elegidos para dar testimonio de verdadera Fe por las calles, el paso es el pulpito de tu predicacion, en definitiva todo junto es lo que llamamos ser cristiano.
Un abrazo amigo

domingo dijo...

Gracias Paco, tus palabras llenas de sabiduria y sentimiento, son una clara expresion de lo que debemos ser como cofrades, como costaleros y como cristianos.
Un abrazo. Domingo.

WWW.DESPOJAOYSALUD.COM dijo...

Amigo no te conozco, pero me siento identificado con lo que escribes, llevo siendo COSTALERO del DESPOJAO, sí, en mayusculas, desde hace 14 años (voy camino de los 30), y me han gustado tus palabras porque las tomo como mías, ánimo y a cuidarse.....con las punteras palante y el paso racheao.

DESPOJAOYSALUD.BLOGSPOT.COM

Juaninks dijo...

Muy buenas noches, hermanos!!es la primera vez que entro por aquí, y bueno, estoy maravillado con este blog. Doy públicamente las gracias al bueno de Pepe Lasala por abrirme vuestras puertas: MUCHAS GRACIAS, AMIGO PEPE.

Con respecto a tu artículo, pues decirte Domingo, que aunque hayan sido pocos los años, ya sabes lo que es ser costalero. Te lo dice alguien que lleva en su cofradía, debajo de su Cristo y de su Virgen once años,desde el primer momento que mi Cristo pisaba las calles de mi tierra en el año 2000, con el costal puesto- curiosamente hasta este mismo año el mío también ha sido morado- y bueno, todo lo que has dicho es la pura realidad del costalero.

Yo le dije en una ocasión a un gran amigo mío, costalero también de mi hermandad que es la del Señor de la Pasión Despojado de Sus Vestiduras y María Santísima de la Amargura de Jaén, lo siguiente: EL MORADO DE NUESTROS CUELLOS O NUESTROS HOMBROS ES EL GALARDÓN DE PENITENCIA QUE DIOS NOS CONCEDE EN LA TIERRA. Creo que con esto se resume el sentir y la vida del costalero.

Aprovecho para dejaros la dirección de mi blog, donde muestro mis trabajos por si en algún momento queréis echarle un vistazo: http://artesacrodelpinoescabias.blogspot.com
Siempre seréis bienvenidos. Un gran abrazo desde la tierra del Santo Reino,hermanos
Juan del Pino Escabias